viernes, 20 de junio de 2014

Gazpacho de fresas


Ingredientes:
500 gr. fresas
350 gr. tomates rojos
Un diente de ajo
35 gr. aceite de oliva virgen
60 gr. azúcar
Vinagre
Sal
Elaboración:
Trocear todos los ingredientes y triturarlos, luego pasar por el chino. Después aliñamos.

Lo podemos presentar muy frio en vasos pequeños de cristal y decorarlo que almendra molida.

Receta de Mamen Carmona

sábado, 14 de junio de 2014

RESTAURANTE RUTA DEL VELETA. II Temporada de El Reto Nazarí

Manzanas Árabes Rellenas




Ruta del Veleta nos propone esta nueva receta:

Ingredientes:
12 manzanas ácido-dulce
90 gr. de guisantes
1 cebolla picada
3 cucharadas de mantequilla
500 gr. de ternera picada
1 cucharita de canela
Sal
4 cucharaditas de vinagre de vino
3 cucharadas de azúcar

Elaboración:
Cortar en forma de tapadera la parte superior de la manzana y el tallo. Extraer la pulpa de las manzanas, dejando la piel con un grosor de medio centímetro. Cocinar los guisantes en agua sin sal hasta que estén tiernos. Freír la cebolla en dos cucharadas de mantequilla hasta conseguir dorarla, añadimos la carne hasta que se dore y después añadimos los guisantes (sin agua), la canela y condimentamos.

Acto seguido retiramos las tapas de las manzanas y las rellenamos de la mezcla, introducimos las manzanas en el horno durante 15 minutos a 160 grados.



Por otro lado ponemos el vinagre, la mantequilla restante, el azúcar y 4 cucharadas de agua en un cazo y ponemos a hervir.

Una vez hervido retiramos las manzanas del horno abrimos las tapas y rociamos el interior con la mezcla del vinagre y el azúcar, cerramos las tapas y volvemos a introducir en el horno, 10 minutos a 150 grados.



He utilizado las manzanas Granny Smith, por ser más ácidas, ya que el plato no es dulce. Las presenté con un poco de almíbar fuerte de manzana, acompañadas de un puré de manzana con un toque de canela y vinagre, y otro poco, de carne con guisantes. 

jueves, 12 de junio de 2014

Muffins de tres chocolates

Ingredientes:
230 gr. de harina fuerte
50 gr.  cacao en polvo
150  gr. de azúcar
1 sobre de levadura Royal
Una pizca de sal
2 yogures griegos
80 gr. de aceite de girasol
2 huevos
40 gr. de leche
70 gr. de perlas de chocolate
15 gr de chocolate negro en trozos de 1 cm
15 gr de chocolate con leche en trozos de 1 cm
15 gr de chocolate blanco en trozos de 1 cm

Elaboración:
Precalentamos el horno a 180 ºC
Batimos los huevos con el azúcar hasta quedar a punto de relieve. Incorporamos el aceite, la leche y los yogures. Y mezclamos sin llegar a batir.
Por otro lado,  juntamos la harina con el cacao, la levadura y la pizca de sal, mezclamos bien y lo añadimos al resto.
Finalmente, incorporamos los trozos de los otros tres tipos de chocolate y las perlas. Éstas últimas se derretirán en el horno, los otros chocolates no.
Cortamos el papel de horno en cuadrados de 14 cm de lado y los introducimos en moldes redondos. Vertemos la masa  en cada molde y horneamos a 180 ºC durante 25 minutos. Dejamos enfriar y retiramos los muffins de los moldes.

Os tengo que decir que nunca he probado unos tan buenos.


Receta de Lucía González

domingo, 8 de junio de 2014

Pasión Gastronómica Andaluza en #TATGranada14

Asistimos al mayor evento tuitero de Europa... No es como para perdérselo. Fueron los días 5 y 6 de junio.

Talking About Twitter, con más de 12 millones de impactos a nivel mundial, trajo a Granada importantes personajes relacionados con esta red social.



Entre los más de 30 ponentes destacamos las intervenciones de:


-Pepe López de Ayala: Director general de Twitter para España y Portugal
-David Núñez: Director de Partnertship Twitter España
-Guillermo Solana: Director Artístico Museo Thyssen Bornemiza 
-Jon Sistiaga: Periodista de Canal +
-Eva Turégano: Directora de Comunicación de la Liga de Fútbol Profesional
-Amaya Valdemoro: exjugadora de la selección española de baloncesto
-Deb Roy: Chief Data Scienctist Twitter San Francisco



Se habló mucho de la función de Twitter: informa, descubre, conecta... Es una herramienta cada vez más importante de comunicación mundial, "llevar en el bolsillo un móvil es llevar el mundo en tu bolsillo". Es importante que los tweest que se emiten sean reales, claros, éticos, humanos (que ayuden a las personas y no todo lo contrario), divertidos, rápidos, con contenido, etc.

Hubo varias sorpresas: rifa de 9 camisetas de la selección española, también de un Ipad mini. Nos regalaron baterías para los móviles, camisetas y batidos de Puleva, etc. y nos invitaron a una tuitvisita a la Alhambra, abierta por la noche solo para los asistentes. Ahí pudimos disfrutar de la belleza de este monumento y de la compañía de una gran amiga, compañera de Universidad y bloguera gastronómica:  Ana María, de Cocinando entre olivos




martes, 3 de junio de 2014

Aditivos alimenticios 8: Antiapelmazantes


No hay cosa más molesta que ir a un bar, restaurante, chiringuito o similar, a tomar algo y que, al intentar usar el salero para aderezar una ensalada o un “pescaito” frito, no salga ni una partícula de sal. Si abrimos la tapadera del salero veremos que la sal está hecha grumos, apelmazada, y en caso extremo totalmente humedecida, “chorreando” agua. Lo que ocurre es que la sal (el cloruro sódico) es “higroscópico” (apariencia húmeda, etimológicamente), es decir, tiene una gran avidez por el agua. Simplemente la humedad del ambiente es suficiente para que la sal absorba una gran parte de agua.

De toda la vida, se adicionaban unos granos de arroz, con objeto de que estos absorbieran la humedad antes que la sal; y la cosa sigue funcionando perfectamente. Pero los muy “astutos” comerciantes de la sal y de otros productos que les ocurre lo mismo, idearon hace tiempo utilizar unas sustancias que se agreguen a los productos en forma de polvo para evitar que se aglutinen, o se apelmacen y que no formen grumos. Estos son las sustancias “antiapelmazantes” o “antiaglutinantes”.

Estas sustancias son muy “higroscópicas” y tienen un alto poder de retención de agua; otras, además, recubren a las partículas del alimento a tratar, evitando su contacto con el agua; incluso, las hacen repelentes al agua. La absorción excesiva de humedad del ambiente, hace a algunos alimentos poco apetitosos, incluso desechables. Un exceso de humedad puede alterar las características y las propiedades del alimento. En cualquier caso, con estos aditivos el alimento o producto, puede fluir libremente, o contener solamente la cantidad de agua estipulada en su formula.

Los más utilizados son los siguientes:

-Carbonato cálcico (E-170) y carbonato magnésico (E-503).
-Ferrocianuros de sodio (E-535) y de potasio (E-536).
-Sílice amorfa (“silica gel”) (E-551).
-Otros silicatos: Silicato cálcico (E-552), aluminosilicato de sodio (E-554), y varios más, incluido el caolín (E-559) y el talco (E-553b).
-Fosfato de dialmidón (E-1412, hay varios).

Estos productos, además de en la sal, se utilizan en harinas preparadas, sopas instantáneas, salsas, zumos concentrados, yogures, quesos frescos, repostería en general, etc.

Por: El alquimista molecular


sábado, 31 de mayo de 2014

PGAndaluza con el Niño de las pinturas

Pasión Gastronómica Andaluza lleva el arte en sus venas... Acudimos el pasado miércoles a la inauguración de la exposición "Sex. El niño de las pinturas. 20 años de cara a la pared" en la Corrala de Santiago, en el barrio del Realejo. Granada. Organizada por el Centro de Cultura Contemporánea de la UGR


Defendemos la teoría: "Todo arte se relaciona". "Si se tiene sensibilidad por el gusto artístico también se tiene en el gusto culinario".

Os animamos a ver esta exposición que estará hasta el 4 de julio. 
Este genio del graffiti merece ser visto en exposición y en la calle. 

Raúl Ruiz, elninodelaspinturas.es nos sorprendió con la demostración en vivo de un graffiti. Y nos dedicó un catálogo a cada uno.


Muchas de sus intervenciones han convertido zonas degradadas de multitud de ciudades en lugares de interés artístico y turístico.
Su sensibilidad no deja a nadie indiferente. Refleja los sentimientos humanos, traza esbozos de manos y rostros, intercala poesías con ruedas de engranaje, junto con algunos elementos arquitectónicos, flores o pájaros...
Todo espectador que contemple sus obras quedará fascinado.


Artículo de Elisa Linares

miércoles, 28 de mayo de 2014

Langostinos con jamón York y queso


Ingredientes:
Langostinos crudos
Jamón York cocido
Queso blando
Brandy
Sal

Elaboración:
Pelamos los langostinos y los colocamos crudos en un pincho decorativo. Primero pinchamos la cola, introducimos seguidamente un dado de jamón York, y pinchamos el otro extremo del langostino. Y lo pasamos por la plancha.

Se cuecen las cabezas de los langostinos y las trituramos con una batidora o Thermomix. Le añadimos una pizca de sal y un poco de Brandy.

Presentamos los langostinos en una fuente, le añadimos su salsa y trocitos pequeños de queso blando.


Receta de Cefe Portalo


jueves, 22 de mayo de 2014

RESTAURANTE RUTA DEL VELETA: II Temporada de El Reto Nazarí

4ª receta propuesta: Plato de la Lira del Sueño o Alboronía



De nuevo el Restaurante Ruta del Veleta nos sorprende con una maravillosa historia y un reto cada vez más emocionante.

Ingredientes para 4 personas:
4 berenjenas
1/2 Kg de calabaza
1 calabacino pequeño
1/2 Kg de tomates
1 cebolla grande
3 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharada de vinagre
Aceite de oliva, sal y pimienta.

Elaboración:
Pelar las berenjenas y la calabaza, trocearlas y poner a hervir durante 10 o 15 minutos para que se ablanden un poco y reservar.
Trocear el calabacino (sin pelar), pelar y picar la cebolla, pelar y filetear los ajos. Poner todo en una cazuela y sofreír. 
Cuando la cebolla esté dorada, apartar la cazuela del fuego, añadir el pimentón, el vinagre y la pimienta y mezclar todo. Volver al fuego, añadir el tomate previamente pelado despepitado y troceado y dejar rehogar unos 5 minutos.
Añadir la berenjena y la calabaza, añadir la sal. Tapar la cazuela y, a fuego lento, dejar cocer hasta que todo esté a punto de cochura. Antes de retirar probar el punto de sal.

Interpretación de la receta propuesta. He elaborado la receta en dos partes:

Una, haciendo un sofrito con todos los ingredientes cortados en dados muy pequeños. 


Y otra, con todos los ingredientes cortados en esferas del mismo tamaño, incluyendo rodajas de queso de cabra fresco. La calabaza es la única verdura que he cocido antes durante 20 minutos, después he salteado todo, excepto el queso de cabra, que con el mismo calor de las verduras se ha quedado en su punto.


Lo fundamental del plato han sido los condimentos




miércoles, 21 de mayo de 2014

Aditivos alimenticios 7: Potenciadores de sabor


Parece una “perogrullada”, pero el sabor y el olor son dos cosas completamente distintas, aunque pueden ser complementarias. Para un alimento, tan importante es el olor, como el sabor. Uno se asocia al sentido del olfato y el otro al sentido del gusto.

Ya hemos indicado, que a veces, es necesario adicionar un “corrector” del color para que algunos alimentos conserven su color original. De la misma forma, la conservación del sabor de los alimentos es esencial para su aceptación por el paladar humano. Ocurre que a veces durante el procesado de algunos alimentos se pierde parte de su sabor. En otras ocasiones, es deseable resaltar el sabor de algún otro alimento. Todo ello se puede mejorar con los “potenciadores de sabor”.

Una de sus características es que no suministran ningún nuevo sabor a sus preparados.
Hay que tener claro que una cosa es “potenciar el sabor” de un alimento y otra “añadir” una sustancia “que le dé sabor”; estos son los “saborizantes”, de los que hablaremos en otro momento. Con la aparición de las sofisticadas técnicas químicas actuales se han podido determinar cuales son las moléculas activas responsables del sabor y el olor de determinados productos alimenticios. Esto ayuda a la hora de reemplazar o potenciar determinados sabores u olores.

Últimamente, se ha ampliado la lista clásica de sabores, al tener en cuenta las diferentes sensaciones que se producen al percibirlos.  Así, en la literatura alimentaria se habla de siete sabores o gustos diferentes: dulce, ácido, amargo,  salado, “umami” (sabroso), picante y metálico. El “umami” es una palabra de origen japonés que recuerda al extracto de carne.  Pues bien, todos estos sabores pueden ser “potenciados” o “resaltados” con una serie de sustancias especiales, casi todas de origen natural.

Los “potenciadores del sabor” más utilizados son los siguientes:

a) Ácido glutámico y sus sales (E-621 a E-625): Se suelen utilizar las sales de sodio, potasio, calcio, amonio y magnesio. Estos compuestos se descubrieron en unas algas japonesas. En la actualidad se obtienen por fermentación de residuos de la industria del azúcar. Estos compuestos también se encuentran en los tomates, los champiñones, el atún y algunos quesos. Su toxicidad es insignificante a las dosis recomendadas. Se usan en multitud de preparados alimenticios, por ejemplo, las sopas instantáneas deshidratadas, los “cubitos” para hacer sopas y salsas, en condimentos, etc.

b) Ácido guanílico y sus sales (E-626 a E-629), y ácido inosínico y sus sales (E-630 a E-633): Se obtienen por hidrólisis de extractos de carnes, pescados y levaduras. Estos son potenciadores de sabor mucho mas potentes que los glutamatos. Se utilizan en fiambres, patés, sopas deshidratadas, salsas, etc.

c) Maltól (E-636) y Etil-maltól (E-637): Se forman durante el calentamiento de la fructosa; también en el tostado de la malta, café, cacao. El etil-maltól es un potenciador mas potente que el maltól. Son potenciadores del sabor dulce y tienen un olor a caramelo, por lo que se utilizan para pastelería, repostería, confitería, yogures, chicles, etc.

d) Algunos ácidos libres: Los siguientes ácidos se utilizan para resaltar el sabor o el grado de acidez de muchos alimentos. Entre ellos están: los ácidos acético (E-260), ascórbico (E-300), cítrico (E-330), fumárico (E-297), láctico (E-270), málico (E-296), fosfórico(E-338) y tartárico (E-334).

Más adelante hablaremos de los “aromatizantes o saborizantes” que dan sabor a algo que no lo tiene. Estas sustancias son tan importantes en alimentación que se ha producido una explosión de productos con este cometido, se han autorizado cerca de tres mil, e incluso se les identifica de forma diferente a los demás aditivos.


Por: El alquimista molecular


viernes, 16 de mayo de 2014

Ensalada de espinacas frescas, queso de Burgos y fresas

Ingredientes:
Espinacas frescas
Queso de Burgos o queso de cabra
Fresas
Crocanti
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre balsámico de Módena
Sal
Elaboración:
Se lavan las hojas de las espinacas y se trocean. Cortamos el queso de Burgos en dados pequeños y lo añadimos a las espinacas. Lavamos las fresas y las cortamos en trozos pequeños. Las añadimos a la ensalada.
Elaboramos una vinagreta con el aceite, vinagre, crocanti y una pizca de sal. Removemos bien.
Antes de llevar a la mesa le agregamos la vinagreta, no antes, porque se reblandecen demasiado las hojas de espinacas.

Receta de Mamen Carmona

domingo, 11 de mayo de 2014

Aditivos alimenticios 6: Emulsionantes


Son sustancias que favorecen la mezcla de dos o más de ellas, que entre sí son inmiscibles. Normalmente, una suele ser soluble en agua y la (o las) otras no. El sistema se denomina “emulsión”, y está formado por una fase “dispersante” o “fase continua” y otra “dispersa” que suele estar en menor proporción. Un ejemplo típico es la “vinagreta” que es una emulsión de aceite vegetal en vinagre. Se trata de un sistema para homogeneizar los alimentos, de tal forma que toda la masa tenga bien repartidos sus variados componentes, hasta formar un cuerpo “contínuo”. Normalmente, las emulsiones cambian el color de los productos (como una turbidez), ya que se trata de difundir uno en la masa del otro. Para conseguir una buena emulsión/homogeneización es necesario agitar de alguna forma, especialmente con una batidora o cualquier utensilio de cocina ideado para ello.

Las emulsiones no son estables en el tiempo, por lo que tienden a desmezclarse en sus componentes. Recién preparadas las gotas de la fase dispersa están distribuidas al azar. Cuando pasa el tiempo, las gotas pueden ir aglomerándose unas con otras. Esto ocurre, por ejemplo, en las emulsiones con aceite, éste tiende a separarse, formando una capa superficial. Para que esto no ocurra se acude a la adición de un “agente emulsionante o emulgente”, que favorece la mezcla de las fases inmiscibles y para que perdure con el tiempo. Se suele hablar, por eso, de que los emulsionantes o emulgentes incrementan la “estabilidad cinética” de los sistemas.

Uno de los emulsificantes más usados son los “fosfolípidos”, que son un grupo de grasas compuesto por una molécula de glicerina (glicerol), dos ácidos grasos y un grupos fosfato. El mas importante es la “fosfatidilcolina” o “lecitina” (E-322).  La lecitina se encuentra en las membranas celulares, y especialmente, en la yema de huevo, en la soja, el girasol, la leche, el hígado, etc.

Otros emulsificantes son la yema de huevo, el mucílago que rodea a las cáscaras de la semilla de la mostaza y especialmente la lecitina de soja. También se usan derivados del “éster monoglicérido del ácido diacetil-tartárico”(DATEM, por sus siglas en inglés) (existen varios: del E-481 al E-483). También se emplean las sales de varios derivados fosfatados (di-, tri- y polifosfatos) (E-450 a E-452).

Los emulsionantes se usan para mayonesas, salsa holandesa, leche homogeneizada (emulsión de las grasas y proteínas de la leche y agua), mantequilla (emulsión de agua en grasa), vinagretas, etc. También se usan en la elaboración de quesos.

La “lecitina de soja” se ha hecho famosa en nutrición humana porque desciende el colesterol y los triglicéridos, y aumenta el HDL o “colesterol bueno”.


Por: El alquimista molecular

lunes, 5 de mayo de 2014

Chupito frío de espárragos blancos



Ingredientes:
1 bote de espárragos blancos medianos (345 gr)
Una cucharada sopera de mayonesa
50 gr. de jamón serrano

Elaboración:
Batimos los espárragos con su líquido. Pasamos por el chino para que quede una salsa muy fina. Añadimos una cucharada de mayonesa y removemos bien. Servimos en chupitos y los metemos en la nevera hasta la hora de tomarlo para que esté muy frío.
Lo podemos presentar con un crujiente de jamón serrano. El crujiente es tan sencillo como el chupito, cortamos el jamón en trozos muy pequeños y pasamos por la sartén hasta que vemos que queda crujiente.

Ahora que empieza el buen tiempo es ideal para un aperitivo. No os podéis imaginar lo bueno que está y lo rápido que se hace.


Receta de Reme Postigo

jueves, 1 de mayo de 2014

RESTAURANTE RUTA DEL VELETA: II Temporada de El Reto Nazarí

3ª receta propuesta: Las pastas de La Media Luna o La Galleta del León 


La Pasta de la Media Luna la he presentado con mousse de yogur de coco sobre coulis de dátil y crujiente de azúcar vainillado y sésamo.

Ingredientes:

Masa:

250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
1 vaso de azúcar glas
2 yemas de huevo
4 gr. de levadura 
1 cuchara grande de azúcar vainillado
Harina (la necesaria)

(Hice la mitad de la receta y de harina utilicé 200 gr. aproximadamente)


Relleno:
120 gr. de pasta de dátil
2 cucharas grandes de sésamo tostado
Unas gotas de agua de azahar

Decoración:
Azúcar glas 

Elaboración:


Primero preparamos la pasta de dátil. Para ello mezclamos la masa de dátil con el sésamo y el agua de azahar. Si la masa de dátil está muy dura podemos meterla antes al microondas con un poco de mantequilla para que se blandee.

En un recipiente hondo mezclamos la mantequilla, el azúcar glas, el azúcar vainillado y las yemas de huevo. Mezclamos bien. Añadimos la levadura y la harina poco a poco hasta obtener una masa homogénea.


Cogemos porciones de masa con las manos y hacemos bolas del tamaño de una nuez. Con el dedo, hacemos un agujero en el centro. Cogemos un poco de pasta de dátil y la metemos dentro de ese agujero. Después moldeamos hasta darles forma de media luna. Cerramos la masa para que el relleno no se vea y le damos la forma deseada.
Cuando tenemos todas las galletas hechas, las metemos al horno a 200º C hasta que adquieran un color dorado. Al final las espolvoreamos con azúcar glas.

Os dejo el proceso en fotografías:



Ingredientes para mousse de coco:
1 yogur de coco
1 yogur griego (se puede sustituir por nata montada)
50 gr. de azúcar
1 hoja de gelatina

Elaboración: 
Ponemos en remojo con agua fría la hoja de gelatina durante 5 minutos. Mezclamos los dos yogures junto con el azúcar. Calentamos dos cucharadas de agua y derretimos la gelatina ya reblandecida, la incorporamos a los yogures. Vertemos en un molde y dejamos enfriar.


Crujiente de azúcar vainillado y sésamo:
En una bandeja de horno sobre papel de silicona ponemos dos cucharadas de azúcar vainillado y una de sésamo. Introducimos al horno a 200º durante 7 minutos. Retiramos cuando está frío y colocamos sobre la mousse.

Coulis de dátil:
Una vez retirada la piel de los dátiles los batimos con la misma cantidad de agua tibia. Lo he utilizado de base para acompañar el plato.


A modo de decoración finalicé el plato con un poco de coco rallado y sésamo.

lunes, 28 de abril de 2014

Una comida familiar en el Serengueti


   Uno de los momentos entrañables en los que la familia suele reunirse es la hora de la comida, sentados en la mesa junto a unas viandas, preparadas con cariño y esmero. Para una familia normal, la comida es algo más que alimentarse; es también la ocasión de comentar los sucesos del día, las alegrías, las penas, los éxitos, los fracasos, las múltiples minucias del día; en resumidas cuentas, es la hora de convivir. Toda esa reunión en el hogar familiar es fruto del esfuerzo de aquellos que con su trabajo permiten que esa reunión se pueda realizar, incluso varias veces al día. Esto es lo que ocurre en nuestro mundo occidental, donde en muchas ocasiones las cosas suelen ser fáciles, pero hay otro mundo en el que las cosas no son exactamente así...

1.-  Estaba amaneciendo. Había salido la mañana anterior en busca de comida, de la que la naturaleza brinda de forma gratuita. Llevaba una jornada esperando la ocasión, tuvo dos oportunidades fallidas en el último momento, pero ahora se mostraba seguro. Estaba solo. No podía fallar, tenía que conseguir su propósito necesariamente.

Por un momento, volvieron a pasar velozmente los pensamientos, que le habían estado martilleando toda la noche en una continua duermevela.  Su familia aguardaba con incertidumbre, en una eterna espera, en su hogar humilde. La mujer y sus dos hijos pequeños. En esa época, la comida era escasa. El poco mijo que cultivaban y la leche de una cabra eran su única alimentación de subsistencia; pero eso era insuficiente, necesitaban a menudo carne, carne de caza, aunque ésta era solo ocasional, y costaba mucho esfuerzo conseguirla. Hoy estaban necesitados, y, seguros de tenerla, habían preparado un poco de cerveza de mijo para acompañarla. Pero la comida no llegaba, había pasado casi un día entero.

2.- El había recorrido un largo camino buscando una presa que, hasta ahora, se le resistía. En esta ocasión, era la tercera vez que tenía una oportunidad, y había que aprovecharla. Se ocultaba entre los matorrales y arbustos, bajo unas acacias, que crecían aquí y allá, en la llanura sin fin de la sabana. El era fuerte y enjuto, ágil, paciente, con una vista de lince, capaz de otear una presa favorable en lontananza. El frío de la noche le había dejado el cuerpo agarrotado.

Ahora estaba amaneciendo en la planicie impresionante, interminable del Serengueti. Al fondo, al norte, majestuoso, el Kilimanjaro, con su cumbre aún nevada. Las brumas, deshilachadas, se levantaban del suelo permitiendo una primera visión de la realidad. El viento matutino, alentado por los primeros rayos del sol, soplaba de cara al cazador. Se encontraba apostado frente a una manada de antílopes, que así no podían percibir su olor. Estos, olvidándose del resto del mundo, pastaban los escasos brotes diseminados por el suelo rojo, casi púrpura.

El, se acercaba lentamente, reptando sin hacer ruido y casi conteniendo la respiración. Se paró, tomó una flecha, la aplicó al cordel del arco, lo tensó y apuntó. Era un antílope mediano, de buen porte. Si acertaba, tendrían, su familia y él, comida sustanciosa para varios días. Contuvo la respiración, y, sin temblarle el pulso, disparó. El antílope recibió el impacto haciendo una extraña mueca, titubeó un poco y cayó al suelo. El esperó un momento para asegurarse de que su flechazo había sido completamente efectivo. Se puso en pié, ahuyentó a la pequeña manada con un grito y se acercó. El antílope yacía inerme. Lo alzó sobre sus hombros y comenzó su larga caminata de vuelta a casa. ¡Lo había conseguido!

3.- Iba rebosante de satisfacción, llevaba comida para su gente. La caza había sido un éxito. Quedaban atrás las largas horas de búsqueda, las ocasiones fallidas, la quemazón del sol durante el día, y el frío durante la noche, y el andar sobre la tierra roja, árida, seca, que destrozaba los pies. Y la sed, en la boca y la garganta. Pero habían merecido la pena todos los esfuerzos y penalidades. Estaba acostumbrado a sufrir, pero era por una buena causa, su familia. Esas escenas de caza se repetían por necesidad. A veces costaba varias jornadas conseguir su propósito. Se sentía responsable de su pequeña familia. Era la forma de contribuir a su mantenimiento. Y lo hacía con satisfacción, con orgullo. Ese deber, y la forma de conseguirlo, lo había heredado de sus antepasados.

Desde lejos, avistó su casa, y apretó el paso, no mucho porque el antílope pesaba y sus fuerzas estaban al límite. Era ya mediodía, y la imagen anhelada de la sombra dentro de la cabaña le hizo acelerar el paso. Ya cerca, dio un grito, y salieron su mujer y sus dos hijos, que corrieron en su búsqueda.

4.- La alegría era inmensa. Los cuatro se abrazaron, formando una piña, que tardó un buen rato en disolverse; después de los saludos efusivos, comenzaron a preparar la pieza. Quitaron la piel con cuidado, prepararon el animal, separando  partes para diferentes preparaciones. Untaron la carne con un preparado de manteca y hierbas aromáticas y lo pusieron al fuego. Era una receta antigua, trasmitida de generación en generación por las mujeres de la familia. Saldría una carne tierna, sabrosa y digestiva. Acabado el asado, comenzó la comida, dando previamente gracias a Dios por habérsela proporcionado. Todos tenían buen apetito, especialmente los niños. Sus ojos abiertos expresando satisfacción, sus miradas de complicidad, los dientes blancos de sus sonrisas resaltando en sus facciones, eran la expresión de la verdadera felicidad.

Poco a poco, entre bocado y bocado, fueron desgranando los últimos hechos; primero, las hazañas de la caza, luego el estado personal de cada uno de la familia, algunos proyectos familiares, posibles acontecimientos futuros, novedades sobre los vecinos mas próximos, y sonrisas y más sonrisas, etc. etc. etc.

5.- Alguna nube apareció en el horizonte, tal vez mañana llovería, y hacía buena falta. Los últimos rayos del sol convertían en tonos violeta las faldas del Kilimanjaro. La brisa envolvía las últimas horas de la tarde en la llanura sin fin del Serengueti.

     ¡Cuantas lecciones para aquellos que nos sentamos a la mesa y dejamos que nos sirvan! Y es que, ante un plato de comida bien presentado y condimentado, conviene pensar qué hay detrás de él; cómo se han conseguido los alimentos, cómo se han elaborado, con qué toque de arte se han presentado. Y luego, de qué vamos a hablar mientras nos alimentamos; porque no vamos a estar callados, sin mirarnos siquiera a los ojos, ¡solo pendientes de  lo que tenemos en el plato!  En fin, que “eso de comer” tiene mucha “filosofía” detrás, y que es muy bueno planteársela, comprenderla, admirarla y cuidarla en familia.

“En memoria de Father Anthony Linares que vivió muchos años cerca de Serengueti”
 Artículo de Don José L.G

domingo, 20 de abril de 2014

Volován de champiñones y huevo de codorniz


Ingredientes:
6 volovanes pequeños
½ kg. de champiñones
Media cebolla
6 huevos de codorniz
Aceite de oliva virgen extra
Bechamel:
45 gr aceite girasol
45 gr. de mantequilla  
90 gr. harina
1 l. de leche

Elaboración:
Compramos los volovanes (estos son de Makro) o los hacemos en casa con hojaldre.

Cortamos los champiñones ya limpios en trocitos  pequeños. Hacemos un refrito con media cebolla picada también muy fina, y un poco de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté todo bien pochado, retiramos del fuego.

Hacemos una bechamel clarita y añadimos a la bechamel el refrito de champiñones y cebolla. Introducir en el interior del volován.

Ponemos un huevo crudo de codorniz encima y horneamos a 180º hasta que vemos que el huevo está hecho. Servimos caliente.


Receta de Rosa Martínez